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El psicólogo deportivo, ese cambio necesario que no llega aún a la selección

La Selección se juega el martes desde las 15 hs el futuro de su participación en el mundial de fútbol de Rusia 2018 cuando se enfrente a Nigeria. En caso de ganar podrá pasar a octavos, mientras Islandia no derrote a Croacia con una cantidad de goles que supere a la Argentina en la diferencia de goles a su favor.

No es intención en este artículo repasar el rendimiento futbolístico del equipo, si funcionó la línea de 4, la de 5, si Messi camina en la cancha o si tiene que atajar Armani o Caballero, mucho menos será sumar conjeturas a la discusión en torno a videos y audios que pasan por Whatsapp para analizar el clima del grupo. Lo que está claro es que en estos dos partidos Sampaoli no encontró una idea de juego que identifique a la selección, como no lo encontró durante todo el año que lleva al frente del equipo.

Esta selección tiene problemas que van más allá del esquema táctico o del estado físico, aspectos que se pueden trabajar con un equipo técnico y con preparadores físicos. Estos inconvenientes se encuentran en aspectos mentales que poco terreno tiene para su trabajo y abordaje cambiando el esquema táctico o al arquero, o poniendo a Mascherano de central o de mediocampista. Sin tener la solución de todos los problemas pero sí teniendo la formación, capacitación, y sobre todo, la certificación necesaria para trabajar sobre estos aspectos es el psicólogo deportivo, quien debería salir a la cancha a dar las indicaciones que necesita este equipo, pese a que el trabajo debería haber arrancado hace mucho tiempo.

La Importancia de la Psicología en el deporte

Uno de los objetivos de este profesional de la salud mental es trabajar sobre las presiones que tiene el deportista para que pueda rendir de la mejor forma posible desde técnicas que permitan abordar sus aspectos mentales. Se busca que el miedo, la presión y otros factores psicológicos no afecten el juego ni la claridad para ejecutar sus movimientos en la cancha, evitando que otros estímulos interfieran en su atención y concentración.

La selección argentina no encuentra respuestas futbolísticas ni anímicas en este mundial, algo que tampoco tuvo en el ciclo de las eliminatorias en donde logró la clasificación en el último partido. La inclusión de un psicólogo deportivo para trabajar determinadas cuestiones que no se vinculan con lo físico y técnico bien podría ayudar a sumar algunas cartas o respuestas que hoy por hoy faltan sobre la mesa o que no están disponibles a simple vista. En ese sentido, Víctor Whels, psicólogo deportivo, en diálogo con el programa El Puente por Radio Mitre Rosario dio algunas consideraciones interesantes para analizar este momento de la selección y sobre cómo podría ser un aporte que podría hacerse desde una arista que en muchos países la consideran más que necesaria en un equipo de trabajo con deportistas: “Lo ideal es empezar a trabajar en la pretemporada de un equipo o cuando empieza un ciclo  Hay que trabajar con cada jugador aspectos fundamentales como la atención, fundamental en alta competencia, lo motivacional, el tema de la confianza y el control de las presiones. También hay que trabajar con el equipo para que esté coordinado con el cuerpo técnico, para que quede bien determinado y para fortalecer el liderazgo”. Para Laura Spaccarotella, psicóloga de la selección femenina de handball, “tiene que formar parte de un proceso, ser uno de los aspectos de entrenamiento deportivo. Hay uno físico, táctico, técnico y la otra parcela que tendría que tener un tiempo especial sería el entrenamiento psicológico. Es difícil pensar que la psicología del deporte pueda dar soluciones a las urgencias y emergencias. Todo depende de un trabajo previo”. Para Romina Plataroti, psicóloga del deporte y ex gimnasta destacada del país: «Si nos basamos en lo que se está viendo puntualmente en el mundial con respecto a la selección argentina, a simple vista uno puede llegar a percibir que hay dificultades a nivel anímico, como incluso lo dijo el técnico en una conferencia de prensa, en donde recalca que ante el primer gol de Croacia el equipo se desmoronó anímicamente y eso influyó. Para que un equipo no se desmorone se trabaja con anterioridad esas cuestiones. Es como si a un jugador le falta capacidad aeróbica y para mejorar trabaja con anterioridad con el preparador físico para estar a punto. Las cuestiones que tienen que ver con lo emocional y psicológico también se trabajan previamente con un trabajo planificado»

El trabajo en la Argentina: Improvisación y falta de planificación

La Argentina trabajó durante el período de Pekerman al frente de la selección con un profesional, Marcelo Roffe, que desde la psicología acompañó el trabajo en juveniles y en la mayor. Luego se interrumpió ese proceso, en donde se incorporó a Federico Todeschini como coach deportivo para la Copa América que se disputó en Estados Unidos en el 2016. con Gerardo Martino como técnico. La función del “Ninja” Todeschini, ex jugador de los Pumas, estaba orientada a motivar a los jugadores con técnicas de coaching. Sobre este tema y la necesidad de que haya un enfoque profesional, Laura comenta: “los psicólogos del deporte primero somos psicólogos y luego nos especializamos en deporte. Hay toda una formación académica para trabajar ciertas cuestiones. Últimamente están de moda muchas personas que se mencionan como coach que no sé a qué formación responden. No está apuntando a un trabajo serio profesional”.

Al respecto, la ex gimnasta argentina comenta: «El psicólogo si bien puede ayudar ahora, son aspectos que hubiera sido bueno trabajarlos antes. Sucede en el deporte que hay ansiedades, falta de confianza, temores, presiones, aspectos que estaría bueno poder trabajarlo con anterioridad a este tipo de eventos. Sería una manera de que el jugador cuente con más recursos y herramientas frente a los aspectos emocionales o psicológicos que se presentan o pueden presentar y que eso no influya negativamente en el rendimiento»

En los últimos partidos de la selección, cuando se notaba más que en ningún otro momento un bloqueo mental y anímico importante, sin poder lidiar con la presión de clasificar al Mundial y con el temor de quedar afuera de esta competencia, desde la AFA se eligieron posibles soluciones que lejos estuvieron de acercarse a un trabajo profesional: Cambiar de cancha y llamar a un brujo. Nada se hizo aún para trabajar sobre los jugadores, si se observan los entrenamientos y los partidos se percibe el estado del grupo y la falta de cohesión en el plantel. Para Laura Spaccarotella: “no se observa una cohesión grupal y no se observa un clima de alegría. Esto es llamativo, cuando los equipos están trabajando bien, juntos, con objetivos en común, con valores en común, se ve desde afuera como hincha, espectador o desde el rol que tengamos, cómo los jugadores manifiestan alegría y disfrute”. Además, agrega: “si uno mira las expresiones, las imágenes, lo que nos transmiten desde el discurso, desde varias cuestiones que podemos observar no se ve mucho de lo anterior. Hay rostros tensos hasta tristes, preocupados. En ningún momento hemos notado la alegría por jugar. Volver al propósito por lo cual uno está ahí, más allá de que sea fútbol profesional, uno está ahí para jugar y hay que volver siempre a eso. Cuando hay tantos intereses que intervienen cuando no hay claridad en un objetivo común, cuando la conducción no aparece bien definida con un equipo convencido de la conducción evidentemente todo esto influye en el estado de ánimo”.

Entre los aspectos a destacar, visibles, con los que se podría trabajar, además del ánimo de los jugadores y la cohesión del grupo se puede ver el modo en que desde afuera se transmite un nerviosismo que no aporta al momento que está llevando adelante el plantel: siempre recomendamos a los técnicos que se mantengan tranquilos, que no llenen de instrucciones a sus deportistas en momentos de competencia. El jugador cuando compite tiene que tener su cabeza 100 por 100 focalizado en sus objetivos que se van dando en la dinámica del partido que es variable y que es cambiante todo el tiempo. Si el jugador tiene que estar concentrado y atento a lo que va sucediendo en el partido, un entrenador que habla todo el tiempo, da instrucciones y se exalta no es un entrenador que ayude a mantener la concentración en el juego. Las indicaciones de un entrenador deben ser acotadas, simples y claras y en momentos puntuales. no se puede estar exaltado todo el tiempo, es confuso y no ayuda a que un equipo tenga cierta estabilidad para poder pensar tranquilo la jugada que se da momento a momento“. En este sentido y hablando también de la situación del equipo, Plataroti opina que «En un equipo deportivo se trabaja mucho también con la interacción, con la comunicación eficaz, con el vínculo entre el técnico y los jugadores, con cuestiones de liderazgo, cómo acompañar al técnico. Un equipo se ve cuando se nota la cohesión, la unión, todos están yendo para el mismo objetivo con otro tipo de vinculación dentro del campo de juego, por eso es tan importante la presencia de un psicólogo del deporte. No es lo único importante pero si que es un aspecto que no se tiene en cuenta y cuando sucede este tipo de situaciones y se ve que no hay fallas técnicas o tácticas y se preguntan por lo emocional si no está trabajado o no tiene a alguien que los acompañe es complejo encontrarle una solución».

La experiencia en otros países y la necesidad de aplicarlo en el nuestro

Mientras en nuestro país no se le da lugar a este tipo de trabajo, en este mundial hay selecciones como Alemania, España, Brasil, Inglaterra, México e Islandia, por nombrar algunos casos, que vienen trabajando con un plantel de psicólogos hace varios años, un tiempo más que necesario para poder tener algunos resultados a la vista.  Los psicólogos integran estos planteles técnicos como externos o como un integrante pleno, acompañando el día a día de los equipos. Para Romina Plataroti: «lo ideal es que de ante mano se cuente con un psicólogo dentro de un equipo interdisciplinario». Al respecto, pensando en una posible experiencia argentina, la psicóloga de la garra es muy clara:Para convocarnos a nosotros tienen que estar convencidos y tienen que saber para qué estamos, cuál sería el objetivo de nuestro trabajo. En base a eso se puede empezar a hacer un trabajo serio y en el tiempo. Nosotros estamos para distintas funciones desde trabajar con el equipo en si mismo, trabajar con algunos jugadores, asesorar a un técnico, ver cuestiones de dinámicas de grupo, de motivación, enseñar técnicas para manejar la ansiedad, esto lleva tiempo”. El desconocimiento y posturas cerradas ante la influencia de lo emocional y lo psicológico también son factores a tener en cuenta. Sobre este tema Plataroti agrega: «Son posturas y en la selección argentina parece que no lo tienen en cuenta. Es una lástima porque más allá de que son jugadores profesionales, todos estos aspectos de ansiedades, miedos, presiones pueden sucederles entonces la manera de poder estar mejor y manejar mejor estas cuestiones es con un profesional»

La cobertura periodística de algunos canales deportivos, la cual  viene dejando mucho que desear hace tiempo, cuentan con programas donde los contenidos y la información valiosa tienen un tamaño similar a los créditos finales de una película y los rumores y los gritos toman el lugar de los grandes títulos, llevando la luz de un estilo que poco se parece a un tratamiento profesional de un trabajo por el que viajaron a realizar. Esas coberturas y opiniones continúan valorando el éxito más que el esfuerzo, aportando a un clima que, ante la ausencia de métodos con los cuales trabajar sus consecuencias, deja en jugadores una bolsa de nervios, presiones, miedos que se trasladan a decisiones y acciones que lejos está de parecerse a las que realizan en otros ambientes, lo que puede explicar alguna diferencia en los rendimientos de los mismos.

El fútbol nos enajena de nuestra realidad y de nuestro análisis, lo desprendemos y nos desprende de la vida cotidiana, por su profesionalidad nos hace olvidar que es un deporte y que lo juegan personas. Esa separación no toma en cuenta que todo lo que aplica al ser humano para mejorarse puede incorporarse en sus técnicas de trabajo.

Luego de estas derrotas, porque el empate con Islandia tuvo ese sabor en el plantel y en los análisis periodísticos, y pase lo que pase en este Mundial, se tiene la oportunidad para encontrar un sentido distinto y nuevo. Frente a lo que venga a darle forma al futuro del fútbol argentino, las variantes no deben quedarse en modificar el esquema, el dibujo táctico o en los nombres de los que saldrán a la cancha el martes, o en futuras fechas. La Argentina necesita renovarse, una nueva camada, mejor o peor, eso no entra en este análisis, golpea la puerta y debe ser acompañada también por cambios que llegue a la infraestructura y a la dirigencia para que el trabajo a futuro tome más en cuenta la planificación y menos la improvisación.

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