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#CopaDavis Tarda en llegar pero al final hay recompensa

Pasaron 149 series, 5 finales, 36 años desde la primera vez que se tuvo la posibilidad de ganar este trofeo esquivo para el deporte argentino, pero finalmente se lo ganó. No fue de local, ni siquiera en toda la competencia se jugó en nuestro país, ni con jugadores Top Ten, y hasta incluso muchos consideraban que era el año menos pensado para poder lograrla. Pero finalmente se la ganó. En esta competencia el ranking por unos días desaparece, la pasión y entrega por defender los colores del país equiparan en muchas ocasiones encuentros que en los papeles parecen más que difíciles, y eso demostraron nuestros tenistas a lo largo de las series que terminaron con la «Ensaladera» más famosa del mundo levantada sobre sus hombros. Esto fue posible gracias a un equipo argentino que jugó en este año como un verdadero equipo, el ingrediente que le faltaba para degustar así el mejor momento de la carrera de muchos de los que viajaron a Croacia, y obviamente a las tres victorias que se consiguieron en el Arena Zagreb de la mano de Del Potro y Delbonis.

En el primer turno, Del Potro derrotó a Cilic por 6-7 (4), 2-6, 7-5, 6-4 y 6-3, en un partido que estuvo a poco de perderlo pero que lo terminó dando vuelta con la calidad y entrega que vimos, de forma potenciada, a lo largo de este año. Sin dudas a Cilic le costó cerrar el encuentro, repitiendo fantasmas que muchos tenistas a lo largo de la historia tuvieron a la hora de ganar los puntos finales para llevarse ni más ni menos que la Copa Davis. Lo más meritorio para Del Potro fue haberle ganado a un jugador que demostró en buena parte del partido que está pasando por el mejor momento de su carrera, y si a eso se le suma la motivación extra de estar jugando de local y con un ventaja considerable en el marcador, el triunfo del argentino se acrecienta aún más.

Como declaró luego en una entrevista, Delbonis saltó a la cancha contagiado por el despliegue tenístico y anímico que irradió Del Potro con su victoria. Si bien algunos consideraban que debía haber salido a la cancha Mayer para disputar el quinto punto, por su espíritu copero y por haberle dado victorias en el último punto a la Argentina, fue acertada la decisión de Orsanic, una vez más, teniendo en cuenta el nivel que demostró el tenista de Azul el viernes, sin dejar de lado también su entrega hacia estos tipos de partidos defendiendo la «celeste y blanca».

Federico Delbonis derrotó a Ivo Karlovic por 6-3/6-4/6-2 en un partido que tuvo al argentino encendido con golpes magistrales y una concentración similar a la que mostró en el tercer y cuarto set frente a Cilic. En este encuentro se pudo ver a un Delbonis devolviendole al croata sus saques como pocas veces lo han hecho sus rivales, pasandolo por todos los flancos cada vez que subía a volear como la única carta que le quedaba por jugar y metiendo un winner mejor que otro, para quedarse con el punto definitivo de la serie y darle la victoria a la Argentina para que se queda AL FIN con la Copa Davis.

Se podrían llenar decenas de renglones remarcando el valor, entrega y calidad de Del Potro para dar vuelta el partido y derrotar al sexto mejor jugador del mundo, como también elegir las mejores palabras para describir esa concentración y soltura con la que jugó Delbonis ni más ni menos que el punto más importante para la historia del tenis argentino en esta competencia, pero para entender la satisfacción de esta generación y de todos los que disfrutan y disfrutaron el tenis, aunque sea por primera vez en este fin de semana, hay que repasar la actuación argentina en este torneo durante la última década.

Desde el retorno al Grupo Mundial en el 2001 se podrían separar 4 etapas que terminaron moldeando esta consagración. En primer lugar el ascenso en el 2001, luego de 10 negros años en la zona Americana, es el puntapie inicial fundamental para todos los resultados que llevaron a que hoy la Argentina se haya quedado con la famosa y esquiva «Ensaladera». Franco Squillari, Gastón Gaudio, Guillermo Cañas y Luis Lobo derrotaron a los tenistas bielorrusos en nuestro país y llevaron de nuevo a nuestro país a la elite del tenis.

En su primer año en el Grupo Mundial, el equipo argentino llegó a una semifinal, la primera de las 7 que jugó en estos 15 años, además de las 4 finales que necesitó para al fin terminar en el primer lugar. La primera final la jugó en el 2006 frente a Rusia, pese al gran partido de Acasuso, que tuvo contra las cuerdas a Marat Safin perdiendo en cuatro sets, la Argentina, con Nalbandia, Chela y Calleri, se quedaba con el segundo puesto al perder 3-2. Dos años después llegó la revancha y Del Potro depositó al equipo argentino en la final al derrotar al ruso Ígor Andréiev en el quinto punto, pero en Mar del Plata, de forma inesperada, cayó el equipo integrado por Nalbandian, Del Potro, Acasuso y Calleri frente a los españoles, quienes se quedaron con la Ensaladera de la mano de Verdasco, Feliciano López y Ferrer.

La Argentina seguía intentando ganar la Davis y así fue que en el 2011 llegaron nuevamente a una final. Nalbandian, Mónaco, Del Potro y Schwank viajaron a España con la intención de terminar con el maleficio pero terminaron cayendo por 3-1 luego de que Nadal derrotara a Del Potro, quien seguía acumulando derrotas en finales de Copa Davis y a quien le empezaron a llover críticas que pusieron en duda sus condiciones, profesionalismo y entrega defendiendo la camiseta argentina.

Luego de la última final hasta la fecha, terminando la segunda etapa del camino que lleva hoy a ganar la Copa, se siguieron consiguiendo buenos resultados hasta que en el 2014 el tenis argentino entró en un pozo. Ese año, hasta los títulos de Mónaco y Delbonis hace pocos meses, se había convertido en el último en el que un tenista argentino, Mayer en Hamburgo, había ganado un torneo. No sólo había sequía de buenos rendimientos sino que además por primera vez en mucho tiempo se corría el peligro de volver a la Zona Americana, luego de la derrota ante Italia en la primera ronda de la Davis. Debido a ese mal resultado se tuvo que jugar una serie de repechaje ante Israel, en donde Mayer y Berlocq superaron sus duelos en los singles jugados el domingo y mantuvieron al equipo en primera. Al año siguiente estos mismos jugadores, sumado a Delbonis, obtuvieron una dura victoria ante Brasil, en un recordado maratónico partido de Mayer que terminó ganando luego de casi 7 horas, y una ajustada caida ante Bélgica en semifinales.

Después de la final perdida en España, el retiro de Nalbandian y las lesiones de Del Potro, la Argentina termina echando mano en jugadores que no tuvieron el marketing ni el ranking que alcanzaron sus colegas de años anteriores, pero mantuvieron la entrega y el corazón en cada serie que le tocó disputar a jugadores que empezaron a dar sus primeros pasos en el equipo, como Delbonis y Schwartzman, con Berlocq y Mayer como columnas del grupo. Justamente lo que empezó a prevalecer y a ganar más fuerza fue la identidad de grupo, del colectivo, sabiendo que individualmente eran menos que Nalbandian, Coria, Gaudio, Cañas, Del Potro, reflejado fundamentalmente en su ranking, pero demostraron haber estado a la altura cada vez que se los convocó para ponerle la raqueta a cada peloteo en cada serie de esta Copa.

No se puede entender la victoria y la maduración del equipo argentino de Copa Davis sin el recorrido que transitaron estos jugadores, sin la mística que fueron generando en estos años, sin las enseñanzas que fueron aprendiendo desde la primera final hasta la fecha y especialmente sin haberse entendido como un equipo, fundamental para alcanzar entre todos el logro que le faltaba al tenis y al deporte argentino.

Orsanic dejó en claro en los comentarios que le siguieron a la victoria de Delbonis frente a Karlovic en el último punto, que este logro no es de este equipo sino de todo el tenis argentino. En ese sentido, esta Copa Davis la ganaron desde los 4 que devolvieron a la Argentina al grupo mundial, pasando por los cracks de la etapa dorada de hace pocos años en donde por ejemplo Del Potro jugó sus primeros partidos en esta Copa, llegando a los que mantuvieron a nuestro país en primera con una labor descomunal de Mayer y Berlocq y finalizando en el presente grupo que le puso los condimentos que necesitaba el plato que le faltaba a la mesa de nuestro deporte.

Ojalá algún día podamos apreciar lo que nos muestran nuestros deportistas y podamos entender tanto las victorias como las derrotas, ya que estos momentos son ni más ni menos los que nos enseñan a ganar próximos desafíos que terminamos disfrutando cuando llega esa oportunidad.

Luis Pelaez

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