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El canotaje argentino se queda sin finalistas

El canotaje argentino se quedó sin finales en Río 2016: la marcha en el estadio de Lagoa se detuvo en las semifinales, tanto para el santafecino Rubén Rézola en K1 200, como para el K4 500 femenino ( Sabrina Ameghino, Alexandra Keresztesi, Magdalena Garro y Brenda Rojas) y el K4 1000 ( Daniel Dal Bó, Juan Ignacio Cáceres, Gonzalo Carreras y Pablo De Torres).

El primero en despedirse fue Rézola, de 25 años, que registró un tiempo de 35s43/1000, marca que lo ubicó en el séptimo puesto sobre un total de ocho competidores, pero no logró avanzar ya que solo accedían a la final por las medallas los cuatro primeros. De todas maneras, volverá a competir en las finales B para determinar las ubicaciones que van desde el 9° puesto en adelante.
Después, las chicas registraron un tiempo 1m38s579/1000 y se ubicaron sextas en su serie de semifinales, registro que les impidió avanzar a la definición, a la que accedieron los tres primeros clasificados. Entre lágrimas, Ameghino contó: «No es lo que vinimos a buscar, pero nos vaciamos, dimos todo. Ya era una hazaña haber llegado a los Juegos Olímpicos.

Este bote creció a pasos agigantados desde septiembre de 2014, cuando se armó, pero la posición de la Argentina termina siendo lógica a este nivel olímpico; nos falta trabajo y los otros botes son muy superiores». Y Garro comentó: «Podría haber sido mejor, aunque no sé si eso cambiaba el resultado final. Nos quedamos con un sabor amargo. Estamos tristemente felices, si se puede decir así».

Finalmente, el K4 de los varones también concluyó la jornada con una sensación de disconformidad: cronometraron un tiempo de 3m952/1000, que los colocó sextos en su serie, lejos de la marca que se precisaba para ir en búsqueda de las medallas en la carrera final de mañana. Dal Bó explicó:

«El balance es positivo y al mismo tiempo queda esa impotencia de no haber podido llegar a la final. Lo que rescato es que somos un bote mucho más maduro, con el apoyo económico que necesitamos y sin esa necesidad que había en el pasado de juntar plata para desarrollar una carrera deportiva».
De Torres coincide en que la realidad del canotaje argentino es muy diferente respecto del ciclo olímpico anterior: «La sensación en caliente es que no es lo que pretendíamos como objetivo deportivo, pero también tengo que pensar que hasta hace unos años, esta competencia olímpica la veía por TV o la seguía por Internet. Ahora somos protagonistas».

canchallena

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