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#Tenis La Ensaladera que obsesiona

Por Luis Pelaez

Con la victoria de Federico Delbonis frente a Fabio Fognini por 6-4, 7-5, 3-6 y 7-5, la Argentina logró clasificarse una vez más a una semifinal de Copa Davis, la undécima en quince años. Desde que en septiembre del 2001 el equipo argentino derrotó en nuestro país a Bielorrusia, en el repechaje para regresar al Grupo Mundial, el tenis volvió a estar en la élite no sólo de esta competencia, sino también ocupando un lugar importante en el circuito con nuestros tenistas llegando a instancias finales y ganando importantes torneos. Con el estilo propio de cada generación, el equipo argentino se las arregla para llegar a una instancia que pocos lograron repetir en tantas ocasiones. Los fanáticos del tenis se obsesionan con ver a nuestros tenistas levantando a fin de año este trofeo, pero no son los únicos ya que las vitrinas de nuestro deporte la vienen reclamando hace tiempo.

En los últimos quince años, desde el retorno al Grupo Mundial, Argentina llegó a once semifinales y a tres finales. Si tomamos en cuenta la historia desde el inicio de la Copa Davis, las estadísticas muestran que nuestro país estuvo entre los 4 mejores en 15 oportunidades y accedió a la final en 4 ocasiones. Del 16 al 18 de septiembre, frente a Gran Bretaña de visitante, los elegidos por Daniel Orsanic intentarán sumar una definición más por la «Ensaladera» y ganar uno de los torneos más importantes que aún no consiguió el deporte argentino.

En la próxima serie el equipo argentino se cruzará con el campeón defensor, que derrotó a Bélgica el año pasado en la final por 4-1. El último enfrentamiento entre ambos fue en la primera rueda de 2008 y la Argentina ganó 4-1 en el Parque Roca. En esta ocasión, seguramente los británicos elegirán una superficie rápida y si juega Andy Murray, flamante campeón de Wimbledon y actual número 2 del mundo, probablemente se disputará sobre césped. En la otra semifinal estarán Francia, que superó a República Checa por 3-1, y Croacia, que eliminó, dando vuelta un 0-2 de visitante, a Estados Unidos.

En la historia de nuestro tenis hubo dos momentos en donde se concentraron los mejores resultados en esta competencia. El primero se ubicó entre 1977 y 1983 con Guillermo Vilas y Clerc como protagonistas. No sólo llegaron hasta esa instancia sino que además en 1981 lograron pasar a la final en donde perdieron con Estados Unidos. En 1990 Jaite y Mancini dieron la sorpresa alcanzando la semifinal, pero perdieron con Australia. Luego llegó el descenso para terminar volviendo frente a Bielorrusia en el repechaje del 2001, año en el que de a poco volvía a tener buenos resultados nuestro tenis de la mano de una camada que se terminaría de afianzar pocos años después de la mano de Gaudio, Zabaleta, Chela, Coria, Nalbandian y los que actualmente siguen en el circuito.

El detalle más importante de los últimos 15 años es que la Argentina llegó hasta la fecha al menos a 11 semifinales, siendo el equipo que más veces alcanzó esta instancia. En 3 ocasiones pudo clasificarse a la final pero aún no pudo conseguir la ansiada Copa Davis.

En la historia de nuestro tenis, los buenos rendimientos en esta competencia estuvieron ligados a los mejores momentos de nuestros tenistas, como en los 70 con Vilas y en la primera década de los 2000 con Nalbandian como el emblema de jugador copero de la Davis. Así fue que se llegó a la recordada final de 1981 en la que Estados Unidos derrotó al equipo de Vilas y Clerc, como así también la «Legión Argentina» llegó a esta instancia con un recuerdo aún fresco de la inesperada derrota en Mar del Plata sobre superficie rápida ante España, también por el mismo marcador. Además de esa serie, se llegaron a las finales del 2008 ante Rusia y en el 2011 ante los españoles, ambas en condición de visitante.

Luego de la última final perdida en el 2011, la Argentina volvió a quedar entre los 4 mejores en los años siguientes, con la excepción del 2014. En esta etapa comenzó un transición que tuvo en Berlocq y en Mayer la síntesis de lo que representaba nuestro tenis en ese momento. Atrás quedaron los top ten, las individualidades que en teoría sumandose a un grupo deberían haber armado un dream team imposible de vencer pero que seguía chocando contra la mala suerte, rivales entonados y ambientes propios de la Copa Davis que es capaz de borrar el ranking de quienes se encuentran dentro del court central de la sede de turno. Con Nalbandian jugando sus últimos partidos y Del Potro con lesiones que no le dieron la continuidad necesaria en el circuito, llegó el turno de jugadores con un ranking modesto, lejos de los primeros puestos de Coria, Gaudio y Cañas y con poco historial de títulos ganados y participaciones memorables en torneos, pero con una ambición que alcanzó para mostrar cómo sintieron la camiseta argentina contra los mejores jugadores del mundo como sucedió, por ejemplo, en el histórico partido en el que Berlocq derrotó a Simon en el último punto para darle el pase a una nueva semifinal a la Argentina en el 2013. Esta camada de Horacio Zeballos, Eduardo Schwank y Carlos Berlocq le aportó el sacrificio que mostraron en su carrera para no dejar que nuestro país caiga en un pozo o en el descenso y mantuvieron con su concepto de equipo a la Argentina en la elite de la competencia, perdiendo aún así en las semifinales del 2012 y 2013 ante República Checa en un ajustado 3-2, repitiendo el resultado el año pasado, uno de los más flojos para el tenis argentino, ante Bélgica con la incorporación en el equipo de Diego Schwartzman y Federico Delbonis, que perdió un partido accesible ante Darcis.

En la actualidad, la mística de esta etapa de transición se mantiene pero con la novedad de la reincorporación de Del Potro al equipo y el buen presente de jugadores como Delbonis y Pella. Justamente el retorno de la «Torre de Tandil» al circuito coincide con un envión que parece indicar que el tenis argentino quiere volver a ser protagonista, reconstruyendo una nueva legión que otra vez se hace presente con una mayor cantidad de participantes en los grandes torneos y vuelve a estar en los primeros planos los fines de semana en las grandes competiciones, llegando a semifinales y finales e incluso volviendo a ganar torneos como hacía varios meses no sucedía. En ese sentido, hay que recordar que luego del ATP de Hamburgo que ganó Mayer en el 2014, sólo se accedieron a algunas finales en el 2015, hasta que finalmente Delbonis y Mónaco ganaron en el mismo día los torneos de Marrakech y Huston. Luego le llegó el turno de festejar a Schwartzman su primer título en Estambul, algo que no pudo hacer Guido Pella en Río de Janeiro, perdiendo la final con Pablo Cuevas. En cuanto a otros buenos resultados hay que destacar semifinales de Delbonis, del mismísimo Del Potro, que desde su retorno viene consiguiendo importantes victorias que de a poco lo van acercando a los mejores 100 del mundo, y de Renzo Olivo en el último fin de semana, quien terminó entre los 4 mejores del ATP de Hamburgo ganándole a rivales importantes en rondas previas.

En síntesis, tuvimos una camada que aportó casi 90 títulos a la historia del tenis argentino, ganando incluso 2 de los 4 máximos torneos del circuito como fueron los Grand Slam de Roland Garros y el Us Open; y una medalla de bronce, pero aún no se consiguió una de las competencias más importantes que le queda por ganar al deporte argentino como es la Copa Davis. A diferencia de los mundiales o de torneos continentales de fútbol, esta competencia renueva las esperanzas de ganarla cada año y, fiel a una costumbre que se repite de manera seguida desde hace 15 años, seguimos en carrera buscando coronar con un final feliz uno de los capítulos que falta aún escribir con la foto de nuestros tenistas levantando esta famosa Ensaladera de plata.

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