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#Entrevista Sebastián Crismanich: “Mi carrera está terminada”

Sebastián Crismanich, último oro olímpico, le puso un fin a su ciclo en el tatami. “Hasta acá llegué. Es momento para dar un paso al costado”, le dijo a Olé. Ahora enseñará en sus academias y estará enfocado en otra medalla: su hija Zamira.

La historia del olimpismo argentino tiene escrita 18 medallas de oro desde sus comienzos hasta Londres 2012. Y a 34 días del inicio de los Juegos de Río 2016, el último deportista que se colgó la dorada (y el único campeón en Londres), le dice adiós a su disciplina. El taekwondista Sebastián Crismanich, dueño del título en la categoría 80kg, habló con Olé y confirmó que el tatami ya no lo verá en acción. Su cuerpo le pide que pare, las lesiones no lo dejan en paz y por eso prefiere dar un paso al costado para “ocupar los recursos en otro chico”. Humilde y solidario hasta el final. Además, el 28 de mayo se colgó otra medalla, acaso más importante que cualquier otra: llegó Zamira, su primera hija.

– En cuanto a lo personal, la llegada de Zamira cambió tu vida. ¿Y en lo deportivo cómo estás?
– Estamos en una etapa evaluativa, realizando resonancias y diagnósticos en mi pierna, tengo que someterme a cirugías para sacarme tornillos de la última lesión, analizar los meniscos, los cruzados… Como competidor, mi carrera está terminada, hasta acá llegué. Según lo que venimos viendo el ultimo año, me siento más afuera que adentro, teniendo en cuenta el nivel en el que me acostumbré a pelear. No quiero pelear en niveles inferiores, y si no es al todo por el todo, prefiero no hacerlo. Si no puedo estar en un Juego Olímpico o con la capacidad de lograr una medalla, no quiero. Tampoco pelear a nivel nacional o regional, porque no tengo nada que demostrar ni a mi mismo ni nadie. Y lo mejor es ocupar los recursos en otro chico que venga con proyección. No quiero quitarle la posibilidad a otro chico, no corresponde. Hay que saber dar un paso al costado cuando uno no está del todo bien. Es cierto que un atleta nunca se resigna, pero tiene que ser realista. Si no puedo apuntar a algo grande, no deseo seguir.

– ¿Estás confirmando que es el final de Crismanich?
– Volví después de la grave lesión y no hay antecedentes de que algún otro competidor en el mundo de taekwondo haya regresado luego de una fractura como esa, soy el primero en lograrlo y con buenos resultados. Destaco el esfuerzo que hicimos con mi equipo de trabajo en Corrientes para estar de la mejor manera posible, pero no llegué ni a mi 85 por ciento. Las articulaciones no me están ayudando, provocan descompensaciones en mi cuerpo y me lesiono cada dos por tres. También el hecho de querer vivir otra parte de la vida, que no la vivo desde que tengo siete años. Uno se pone a pensar si vale la pena seguir ocho o diez horas por días dedicándose a entrenar. Me parece que llegó la hora de trabajar con otros chicos en la academia. La pasión por el deporte uno no la pierde, pero tiene que entender que los capítulos van cambiando. A todos los deportistas nos llegan una fecha de vencimiento en cuanto al rendimiento tope.

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– ¿Hubo gente que intentó hacerte cambiar de opinión?
– Hay muchas personas que quieren verme seguir peleando pero sobre todo el círculo interno, que convivió conmigo en esta última etapa, que me vio sufrir bastante para poder levantarme, que me vio que ya no disfrutaba, que las lesiones provocaban otras lesiones, y que corría contra el tiempo, saben y entienden. Quieren verme feliz. Hay que tener la inteligencia de saber cuando dar un paso al costado. Me retiro habiendo peleado en mis ultimas dos competencias con buenos resultados y en grandes torneos. Sirvió de ejemplo para muchos jóvenes que sufren lesiones y desisten. Yo seguí, demostré que podía volver y estar en alto nivel. Pero ya con edad avanzada y etapas nuevas a nivel personal, es momento para dar un paso al costado del tatami.

– ¿Si llegaba la invitación para Río 2016 seguías?
– Si llegaba la wild card obviamente que hasta Río iba a seguir. Pero ya veníamos viendo que al cuerpo le está costando cada vez más entrenarlo en el ato rendimiento, recuperarlo, sobre todo las articulaciones, ciertas partes como rodilla, cadera, tobillo, las lesiones viejas y las nuevas que aparecen. Los atletas planificamos por ciclo olímpico y después de Río íbamos a sentarnos y tomarnos un tiempo para proyectar. No es que me retiro exclusivamente por no haber clasificado a los Juegos Olímpicos.

– Dejás el taekwondo con una medalla de oro, siendo un ejemplo para muchos jóvenes y con la llegada de Zamira, otra conquista en tu vida.
– En la primea etapa de mi vida pude alcanzar un sueño deportivo, a lo que siempre aspiré a lograr, que era la medalla olímpica. Ahora, poder formar una familia y tener a mi hijita Zamira, es como si fuese una medalla de oro pero plasmada en mi vida personal. Evidentemente tengo una vida bendecida, la siento así. No paran de venir cosas lindas en mi vida.

– ¿Cuál es el momento que repetís en tu retina?
– El podio, con la bandera y sonando el himno. Eso marcó, no solo mi carrera en un Juego Olímpico, sino también mi vida. Pasaría por todo lo que he pasado para tener ese minuto.

– ¿Y la medalla?
– La tengo guardada, no me he detenido a mirarla porque es un poco el pasado. No quiero vivir del pasado ni mirar para atrás, sino mirar para adelante.

– ¿Qué sentís cuando se habla de Río 2016?
– Son muchos sentimientos, nostalgia. Pero hay que ser realista y tratar de disfrutarlo. La dimensión de este evento es magnifico e increíble, sea desde el lugar que a uno le toque.

Ahora, a enseñar
Sebastian poseé varias academias de taekwondo, las que maneja junto a su hermano Mauro, quien fue su ladero desde sus comienzos. Es más, según el mismo campeón olímpico cuenta, ellos eran un equipo, en donde el mayor iba compitiendo en diversos torneos para allanarle el camino al menor. “Para mi siempre fue mi guía, mi héroe, la imagen a seguir, el que, con su experiencia, me determinaba y me daba la confianza para poder superarlo en cuanto a resultados”, dice Seba.

La idea es seguir abriendo academias y sumarlas a las que ya tienen en Corrientes y en el interior. Ahora apuntan a Buenos Aires, más precisamente en Obras Sanitarias, para transmitir sus experiencias y saberes. Como también ceder los aportes que recibe de la Secretaría de Deporte de la Nación, el Enard y el COA, para que esa ayuda sea destinada a jóvenes.

*Entrevista realizada por Maxi Friggier para Ole

 

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